Poesía
buscar y arrancar
un relato sobre las flores, aún que, puede significar algo más...
Por Nessa
Se dice que las flores despiertan emociones, que tienen su propio lenguaje y, aunque no creía en eso, me gustaba caminar por campos llenos de rosas.
El color tan intenso de las rojas y tan tenue de las amarillas; sin saberlo, me fascinaban.
Cada una tenía su propia belleza: cada pétalo, cada tallo, cada espina era diferente. Cada rosa es única, pero esa belleza que tanto las caracterizaba también era su mayor condena: a las más hermosas las mataban, y a las que no consideraban hermosas, las menospreciaban.
A lo mejor por eso se escondían entre espinas. Entre más florecían, más espinadas se volvían, pero, aunque intentaban protegerse, la gente seguía buscando y arrancando. No se daban cuenta de que lo que más admiraban lo mataban por desearlo.
Y no puedo mentir: mientras paseaba por los campos, las primeras veces intenté buscar y arrancar para poder conservar su belleza. Sin embargo, pasaron los días y su belleza se fue perdiendo; sus pétalos se fueron pudriendo y su hermoso color perdió su pigmento. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que no valía la pena arrancar las rosas por su belleza.
Ahora ya no puedo hacer nada cuando veo a alguien buscar y arrancar.
Y, aunque no creía que las flores despertaran emociones, ver cómo se esmeraban en arrancar las flores que con trabajo habían brotado me genera mucha tristeza pero no creo que se trate simplemente de las rosas, sino del reflejo de las personas sobre las rosas: la prueba y el error de buscar, entre tantas flores, las perfectas, ignorando aquellas que consideraban imperfectas, y yo, siendo testigo de tal elección no tardé en cuestionarme.
¿cuántas flores quisieron cambiar sus pétalos para llegar a la perfección? ¿Y cuantas otras quisieron esconderse más para preservar la suya? Pero, ¿quiénes somos nosotros para decidir entre tantas rosas cuál es perfecta y cuál es imperfecta?…