Romance
¿tú puedes imaginar lo que soy capaz de quererte?
Caminar en el fuego, sin que te consuma
Por Susana
No.
Porque si te lo describo con lujo de detalles, nunca lograría expresar algo tan grande y, a la vez, tan difícil de conceptualizar. Tendría que explicarte cómo se ama la simpleza de las ilusiones que nacen de realidades tan diarias que parecen poco relevantes.
No puedo negociar todo lo que saboreo de ti.
Tendría que sentarme junto al fuego, mirar al diablo a los ojos y explicarle cómo se ama sin posesión; cómo embelesa aquello que no deseas “tener”, pero sí conocer, descubrir y contemplar.
Esta vez el diablo no puede tirar los dados, porque el amor que eres se admira, se aprecia y fascina.

Tendría que explicarle cómo es ver el color de tus ojos iluminando el deseo; comprender lo invaluable de besarlos cuando aparece la luna y entonces dejar de buscar el paraíso, porque sabes que existe en ellos.
Tendría que explicarle cómo es caminar en el fuego sin miedo a arder, porque la pasión por tu cotidianidad es el incendio que no te consume: te ilumina.
El resplandor siempre deslumbra, atrae y seduce.
Lo sé, porque mi fascinación por ti no es un accidente.
Nunca había deseado, con tal disposición, pagar el precio de abrazar la sombra: los días malos, el hartazgo, el desgano de alguien, como contigo.
Es que solo contemplando la oscuridad se saborea el amanecer.
Si te preguntas todo lo que puedo quererte, es besar cada uno de tus pasos, aunque parezca no haber nada extraordinario.
Porque lo verdaderamente mágico es la oportunidad de comerte los labios solo para darte los buenos días.
El éxtasis no es la adrenalina, sino despertar cada día en la gratitud de la magia de verte despertar; sonreír solo con sentirte respirar cerquita.
Sí, sé que no sé a qué sabe eso, pero sí sé que es un regalo del universo que seas tú la primera imagen al despertar.
Y si un día te quieres imaginar todo lo que se puede quererte
tal vez sea así.