Narrativa y ficción
Cierra los ojos
Será que te echo de menos...
Por RickJ9
He aprendido un par de cosas en estos días. La más importante y por ello la comparto es la siguiente: soy un pedazo de mierda. No sabría decir si tan solo una partícula o un machote en medio de la taza. Como sea, es sorprendente lo mucho que perdemos cuando cerramos los ojos. Puedes perder la brújula que da sentido a tu vida. Aquello que endulza tu latido. Y cuando el viento sopla indicando que el norte cambia de dirección sucede algo muy curioso, pues la cotidianidad se extiende de tal forma que solamente respiras por puro juego de la vida. Es casi un chiste. Un muy mal chiste.
Al tener distancia de aquello que más amas, esa figura, esa presencia cobra un latido tan fuerte que te encuentras en medio de tu día pensando en todo lo que el norte se llevó. Como duele, a decir verdad, sentirse ajeno al recuerdo, la sonrisa, esa forma única que a través de su lenguaje te regalaba un ‘te amo’. Lo más curioso de todo, es que fui consciente de aquellas formas en que se ha dicho te amo en el mundo. Pineso en Sabines diciendo: “te digo te amo cuando digo qué hora es”, o en Neruda, recitando un constante “cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo” o Benedetti escribiendo “Compañera usted sabe que puede contar conmigo no hasta dos ni hasta diez sino contar conmigo”. Me pregunto, cuántas veces dije te amo de formas inimaginables y cuántas veces calle un te amo por miedo a perder tus ojos. Cuántas veces te fuiste de mí para reencontrarte en un mundo donde nuestra figura se desvanecía ardientemente.
Me he visto lavando los trastes, cambiándome, corriendo, dando clase, escribiendo y borrando, incluso me he visto en medio del sueño pensando en lo bueno y, como dice Juancho, “será que te echo de menos o estoy volviendome loco, que solo pienso en lo bueno y sobrevivo por poco”. Porque, en realidad, es así: cierro los ojos y esos momentos son los que me mantienen despierto, vivo, apenas sobreviviendo. Nada arde tanto como tu recuerdo y el humo que se lleva nuestro mundo compartido donde, en medio de testigos, nos prometimos amor eterno más allá de los dolores, las pérdidas o como bien decías “debajo de un puente”. No sospeche lo mucho que ese puente se tambaleaba cayéndose sobre nosotros.
Oh si, mi compromiso contigo es eterno y eterna será la distancia, porque he descubierto que incluso un pedazo de mierda tiene lugar en el mundo y que el tiempo, tan infinito y tan crudo, nos pone una fórmula para reinventar el amor. Así que, cariño, si esto te llega recuerda que te amo. Y que tras la tonada “y me asusta que a veces se te pase, me da miedo verte desaparecer y que al primer disparo eches a correr como los caballos salvajes”, seguiré compartiendo latido contigo.