Romance
Siempre serás tú
Cuando el amor de tu vida no es para tu vida...
Por Kimana Ariella
Soñé que caminábamos juntos en un parque. Al principio, todo era brillante y cálido, con una sensación de seguridad hasta que soltaste mi mano sin previo aviso. De pronto, la luz comenzaba a disminuir y parecía que se oscurecía como si un abismo o una neblina oscura nos hubiera invadido. No te veía. Recuerdo que gritaba tu nombre hasta el cansancio, hasta que mi voz se quebró y ya no pude emitir sonido. Sabías que la oscuridad me aterraba, así que no comprendía por qué me habías abandonado. Sin embargo, seguía buscándote.
Poco a poco, mis ojos se iban acostumbrando a esa oscuridad, hasta que pude distinguir tu silueta en el horizonte. Sabía que eras tú. Mi corazón, como un imán, se atraía al tuyo. Pero al aproximarme, me percaté de que estabas de espaldas. Mi mano se acercó para llamar tu atención, pero una barrera no me dejaba pasar. Por más que golpeaba la barrera, no reaccionabas. Mi energía se había agotado hasta tal punto que mis manos temblaban tras varios intentos. No me quería rendir; choqué mi hombro contra la barrera y después también te di la espalda, tal vez para que recordaras cómo empezó todo. La vez que nos sentamos y nuestras espaldas se unieron, así como nuestros corazones. Ese calor es el que extraño.
Por favor… mírame, llámame, reconóceme. ¿Acaso ya no me amas?
Me respondiste que sí. Entonces volteé a verte otra vez y me encontré con tu rostro; sin embargo, algo no estaba bien. Estabas ahí, pero no me veías con ese deseo que me juraste; percibía miedo y resignación. Porque aunque repitieras las palabras con las que me conquistaste… ya no sonaban reales, más bien, sonaban a lo que tú creías que quería escuchar.
Fue bueno mientras duró. Nunca pensé que diría esa frase mientras tu rostro se proyectaba en mi mente. Porque de verdad quería que fueras tú la persona con quien compartiría mis sueños y metas. Soñamos con nuestro futuro antes de tiempo y te juro que en ese momento se sentía real y posible. Compartimos nuestros duelos, sueños y ambiciones; quisimos que, en algún momento, eso se volviera realidad.
Proyectábamos una casa grande y amplia; tendríamos dos hijos: un niño y una niña. Cada uno con dos nombres que elegimos juntos.
Prometimos cuidarnos y protegernos de quienes nos hicieran daño. Seríamos invencibles juntos y todos aprobaban y apoyaban nuestra relación.
Entonces… ¿qué fue lo que pasó? ¿Por qué, de pronto, parece que aquel destello que nos unió se apagó?
¿En qué momento dejaste de ser la persona en quien confiaba para compartirte mis proyectos? ¿Cuándo dejaste de mirarme con ojos destellantes?
¿Cuándo empezamos a distanciarnos tanto? ¿Por qué dices que tú estás bien cuando ves que no lo estoy? Darme mi espacio parece ser tu solución, esperando que todo esto simplemente pase…
Tal vez creemos que dar el primer paso para cerrar el capítulo nos hará daño, pero nuestro silencio es el veneno más letal.
Te amo; eres el amor de mi vida.
Pero creo que no será en esta.