Reflexiones personales
Las contradicciones de querer coincidir 🥀
Entre expectativas, desencuentros y personas que llegan demasiado tarde.
Por Naki
Por qué parece tan difícil encontrar a alguien o que alguien me encuentre a mí?
¿Por qué tantas veces tiene que ser justo cuando me alejo? ¿Por qué no puede suceder desde el principio, cuando ambas personas están presentes y tienen la oportunidad de conocerse de verdad? ¿Por qué parece tan complicado apreciar la presencia, la esencia y la humanidad de alguien mientras todavía está ahí, ofreciendo algo genuino?
Y no, no creo que sea una exageración mía. A veces siento que las personas complicamos demasiado las cosas. Cuando algo es mutuo, cuando existe un interés sincero y ambas partes reconocen lo que tienen delante, ¿por qué terminar arruinándolo? ¿Por qué esperar a que alguien se canse, se aleje o deje de desear aquello que antes estaba dispuesto a ofrecer? ¿Por qué intentar recuperar el interés de alguien cuando ya ha aprendido a vivir sin esperarlo?
Durante mucho tiempo hice malabares, prácticamente como un payaso, para conseguir que las personas se quedaran. Y no hablo únicamente de relaciones sentimentales, también de mi propia familia y de otros vínculos importantes. Crecí pensando que tenía que esforzarme constantemente para no ser abandonada, que debía comprender, ceder, esperar y encontrar alguna manera de mantener cerca a quienes quería.
Pero ahora que soy adulta, mi manera de actuar ha cambiado. Cuando identifico que un vínculo no tiene solidez, reciprocidad o estabilidad, mi primera reacción es guardar silencio y tomar distancia. Ya no quiero gastar tanta energía intentando sostener algo que debería construirse entre dos personas. Aunque, curiosamente, sí termino sintiendo que he perdido el tiempo, incluso cuando me doy cuenta bastante rápido de que aquello no tenía futuro.
Hay tantas personas buscando amor, compañía y conexiones genuinas, pero a veces siento que buscamos precisamente donde menos nos quieren. Nos empeñamos en conseguir la atención de quienes no nos aprecian, en comprender a quienes no hacen el mínimo esfuerzo por comprendernos y en recuperar vínculos que, en realidad, nunca nos ofrecieron la seguridad que necesitábamos.
Y es algo que me cuesta entender del ser humano: si ya conociste el dolor, si sabes lo que significa sentirte poco valorado, ¿por qué permitir que vuelva a suceder? ¿Por qué repetir experiencias que ya sabes cómo terminan? ¿En qué momento dejamos de reconocer las oportunidades bonitas que tenemos delante por seguir mirando hacia lugares donde nunca terminamos de ser elegidos?
No estoy diciendo que enamorarse sea sencillo ni que las personas deban corresponder a todo aquel que las quiera. Nadie está obligado a sentir algo que no siente. Pero sí creo que estamos perdiendo muchas oportunidades de conocer a personas que podrían ofrecernos algo bonito, sano y genuino. Hay personas que realmente desean construir algo, que quieren conocer a alguien sin juegos, sin tener que competir por atención y sin convertir el afecto en una lucha constante.
Y sí, existe mucho amor en el mundo. Lo que pasa es que, muchas veces, no sabemos dónde buscarlo, no sabemos reconocerlo o simplemente terminamos deseando aquello que no está disponible para nosotros.
Yo no estoy buscando una relación, aunque no voy a negar que también anhelo encontrar a alguien con quien compartir algo bonito. Y quizás lo más curioso de todo es que, en algún momento, sentí que esa posibilidad estaba más cerca de lo que imaginaba. Había alguien a mi alrededor, pero todavía no sé si fueron mis propias expectativas, si interpreté algunas cosas de manera diferente o si simplemente me permití imaginar algo que nunca llegó a existir.
Tampoco puedo decir que fui yo quien decidió dejarlo ir. Desde los primeros días, aquella persona me hizo sentir que probablemente nunca sería alguien a quien elegiría de la manera en que yo habría querido. Y aunque no me haya querido, aunque no me haya escogido para ocupar ese lugar que quizás imaginé, eso no significa que no existan otras oportunidades, otras personas y otras maneras de experimentar el amor.
Supongo que todavía me cuesta entender por qué algo tan humano como querer conocer, apreciar y querer genuinamente a otra persona puede convertirse en algo tan complicado.
Quizás no se trata de encontrar a alguien a cualquier precio, sino de coincidir con alguien que también tenga la disposición de quedarse, conocer nuestra esencia y apreciar nuestra presencia sin necesidad de perderla primero.
En fin, estos son los pensamientos de alguien que está despierta en plena madrugada, intentando entender un poquito más al ser humano y sus contradicciones.
Buenas noches, gente linda de Blogui. 🤍