Poesía
Cielos occidentales
Poema
Bajo la sombra infinita de los cielos occidentales, un pueblo fronterizo agoniza en el polvo y el olvido. La vida aquí es tan agreste como la tierra desgarrada, donde la soledad abraza el pecho y no te deja respirar.
Y me pregunto, como es que tú te fuiste y yo me quede?
Ojalá hubiera sido otro ser que ya estaba listo para partir
Pero no estaba lista para verte ir.
En el frío desierto, la ausencia me rompe los huesos.
Acaricio con angustia la glabela helada de tu rostro sin vida,
Deseando en vano que mis lágrimas devuelvan el calor a tu frente,
Mientras el viento arrastra la última chispa de tu mirada.
Me siento vacía y eso me desagrada.
Aquí, donde reina la anarquía y el coraje no basta para salvarte, el dolor recorre las labiadas sombras y se filtra por el filtrum de tus labios mudos, esos labios que jamás volverán a pronunciar mi nombre, dejándome sepultado en una penumbra eterna.
Cada atardecer se vuelve una condena irreparable; la belleza indómita de esta frontera solo me recuerda lo que perdí. El coraje para resistir la existencia diaria se evapora en el aire, y solo me queda llorar tu ausencia en la inmensidad de esta nada. Y eso, me desagrada.