Creatividad
Salmodias satánicas serpenteantes
Una salmodia siniestra de susurros, sortilegios y sermones. Serpentea la santidad, se sacude el silencio y Satanás sonríe satisfecho.
Por Isabel Velázquez
Ciegos sonidos sibilantes sisean en sus sienes.
Susurran en sus sueños, surcan los senderos,
zumbando sigilosos sendos sortilegios
que a Satán resultasen sabrosos.
Sumando señales de insulsa saña,
sazonando sepulcros como si de salsa se tratase.
Sombras sempiternas soportan a rastras sortilegios sigilosos
que las sórdidas ciénagas sofocasen.
Y sintiéndose siempre sarcástico,
susurrando sádicos salmos supurantes;
Satanás se abalanza a la zanja, siseando sigilos serpenteantes;
sembrando sombríos sentimientos sacrílegos.
Se deslizan seis sombras sobre sábanas sucias.
Siete sacerdotisas cetrinas se sacuden sibilantes.
Sus sacerdotes cercenados se zampan cual cerdos los sesos,
Sesgando sentidos, sepultando sospechas…
La simiente del cisma sangra suplicante.
Sin solucionar el zafarse de los sedientos sortilegios,
los santos son silenciados bajo el sello de la sumisión y la cizaña.
Celebran soñolientos ceremonias “sagradas”,
sentenciados a un sinfín de cenicientos suplicios.
Centenares de cenotafios se cimbran siniestros;
silentes sepulcros de seres susceptibles rezuman.
Zancadas de sacerdotes resuenan sobre el cieno…
Sin esperanza siguen sufriendo feligreses, sahumando sacrificios.
Sólo Satán se solaza con su sutil simulación sacerdotal;
Se estremece de lo similares que son los Arzobispos y Lucifer.
Siguen susurrando salmodias satánicas serpenteantes,
disfrazadas de santas alabanzas celestiales.