Poesía
La corriente del deseo
4 de enero
Por Gabriel Limprich
Somos el impacto del agua
contra la roca,
el cauce impetuoso que la tierra
no puede contener.
En el surco de tu espalda
la noche se vuelve arcilla,
materia dócil y encendida
que busca la forma de nuestro fuego.
No hay distancia posible
cuando el viento nos reclama:
tu respiración es la marea
que arrastra mi pecho,
un torrente donde la razón se deshoja.
Te busco con la sed de la raíz
que se hunde a ciegas
en la tierra fértil,
sabiendo que la profundidad
es también horizonte.
Estar contigo
es habitarnos sin tregua,
es ser piedra, cauce y borrasca
a un mismo tiempo.
Y en esta eclosión de los sentidos
donde nos fundimos,
descubro que el único mapa
que perdura es la huella viva
que deja tu piel sobre la mía.