Poesía
La alquimia de las formas
6 de enero
Por Gabriel Limprich
Éramos nombres,
fronteras trazadas en el barro,
identidades erigidas
para defender la soledad.
Cada uno habitaba
su propio lenguaje insular,
un abismo discreto
donde la nada ensayaba su eco.
Pero al cruzarnos,
la materia cedió.
Se desataron los nudos
de la costumbre y el miedo,
y en el crisol de tus manos
perdimos el antiguo contorno.
Ya no sé dónde termina mi pulso
ni dónde comienza tu aire;
hemos disuelto los límites
para ser un solo fuego.
Ya no respondemos al tiempo
ni a la ilusión
de ser dos seres distantes.
Ahora somos la palabra viva
que se pronuncia en silencio,
una sola entidad donde el amor
reescribe el mapa de la existencia.