Poesía
El vértigo de tenerlo todo
11 de enero
Por Gabriel Limprich
El verdadero miedo
no nace de la oscuridad,
sino de tener algo tan inmenso
que la sola idea de perderlo
te deja sin aire.
A veces me ataca
una ansiedad repentina
cuando te observo dormir.
Me siento como quien pasa
la madrugada mirando el cielo,
aterrado por la remota posibilidad
de que su estrella favorita
de pronto decida apagarse
y lo deje a solas con el universo.
Amar así, sin guardarse nada,
es vivir con una caída constante;
es la sensación de estar parado
justo en el borde
de un precipicio hermoso.
Antes de ti,
yo no tenía casi nada que perder,
pero ahora sostengo
mi mundo entero cuando te abrazo.
Y mientras respiras
tranquila a mi lado,
acepto que mi mayor debilidad
es esta necesidad absoluta
de que mañana vuelvas a mirarme.