Poesía
El cincel sobre la memoria
5 de enero
Por Gabriel Limprich
El tiempo pretende erosionarlo todo a su paso,
desdibujando formas, geografías y promesas.
Sin embargo, la memoria custodia la impronta del deseo,
transformando la fugacidad de un instante
en una fortaleza que no sabe de muerte.
Cada roce de tus labios sobre mi piel
ha grabado un surco indeleble en la médula del alma,
un vestigio sagrado que desafía el paso de los días.
En el lienzo gastado de la existencia,
donde todo transcurre y se borra,
nuestra pasión permanece como un testimonio intacto.
No hay olvido capaz de sepultar la verdad de la llama;
somos la huella viva que doblega a la nada,
el triunfo de saber
que un solo segundo habitado en el amor
basta para vencer el peso entero de la eternidad.