Salud mental
Sentir
El amor se siente o no se siente, así de sencillo.
Por eyla franco
La vida se trata de tomar decisiones, algunas complicadas, otras un poco mas fáciles y unas que lleva a perjudicar a mas de una persona.
Aquí me encontraba yo, enfrentando una de las decisiones mas complicadas de mi vida, una que me ha llevado tiempo en tomar, pero ya estaba aquí, llevando a cabo lo que siento.
—¿Ya no me amas? —preguntó él.
Hubo silencio un par de segundos luego de que hiciera esa pregunta. Lo veía directo a los ojos, pero ya no pude mantener la mirada.
—Yo … ---suspiré. —Es que ya no es lo mismo. Ambos hemos cambiado mucho. —Respondí. Hablaba pausadamente, me pasaba las manos por la cara, me rascaba la cabeza, estaba nerviosa. Buscaba las palabras correctas, solo porque no quería responder mas preguntas.
—La verdad es que no te entiendo. —Dice confundido, se sienta junto a mi en el sofá, viendo al frente, ya no quería ni verme. Logré ver como sus ojos se llenaban de lagrimas y una de ellas comienza a derramarse por su mejilla.
Era evidente que no sabia lo que pasaba, o mejor dicho, lo que a mi me pasaba. 2 años juntos y todavía el lograr entenderme se le dificulta a. No lo culpen, lo ha intentado, soy yo la que se lo ha puesto difícil. Lo amo, es lo que siento, estoy muy segura de ello, pero pronto dejaré e sentir y quiero prepararlo.
Una separación jamás será sencilla, suele haber conflicto, enojo, desacuerdos, pero cuando se lleva a cabo dicha ruptura, sin razón aparente, queda como un vacío, donde vas cayendo y solo piensa, ¿Por qué?
—No puedo creer que acabarás una relación de 2 años, completamente estable y con un gran hombre. —me reclama mi madre, furiosa, lo amaba, creo que hasta mas que yo.
—Es mi decisión, mis razones y deberías respetarlo. —le exijo, ya un poco fastidiada por los reclamos y sermones; ya no era una niña pequeña para que me regañara tanto.
Mi madre siempre había sido muy estricta conmigo, mi padre se fue cuando yo era una niña, siempre fuimos ella y yo, pero tras el abandono de mi padre, mi madre se volvió rígida en cuanto a mi crianza, quería volverme una mujer fuerte e independiente, tal vez para que si me pasaba lo mismo que a ella, lo enfrentara mejor a como ella lo hizo. Lo que no se dio cuenta es que tanta exigencia por su parte, en vez de crear a una mujer fuerte, creo a una mujer llena de dudas, temerosa a hacer algo mal, porque siente que no es suficiente en nada de lo que hace.
Mi ex pareja ahora y mi madre estaban muy confundidos, no entendían la razón de mis decisiones, aunque yo tampoco es que les daba muchas explicaciones. Sin mencionarles nada, ya había renunciado a mi empleo bien remunerado, había donado muchas de mis cosas a la caridad y el dinero de mi banco lo había donado a fundaciones benéficas, solo me quedaba lo estrictamente necesario, hasta los momentos no había tomado ninguna decisión importante y significativa, solo sentía que debía despojarme y despedirme de ciertas cosas, que solo llenaban el ego y no la vida.
Durante semanas me sentaba en mi comedor, frente a mi gran ventanal que daba con el frente de mi casa, veía ir y venir a mis vecinos, jugar a lo niños, ver la puesta del sol y esa cosas por mas bobas que parecieran, me llenaban y lo disfrutaba, ver que la vida era bella, desde el punto mas insignificante, si había razones para disfrutarla.
Llamadas de mi madre y de mi ex que abordaban mi contestador, no devolví ninguna, no me sentía lista para enfrentar al mundo, solo quería estar en mi burbuja.
Trabajaba de columnista en un periódico muy importante de la ciudad, escribir era algo que amaba, era lo único constante en mi vida, en todo este tiempo no dejé de hacerlo tampoco, mientras veía el mundo exterior, estaba frente a mi computador a escribir, sobre todo y sobre nada, me desahogaba, porque hasta yo misma en ese momento no sabia que seria de mí. Anónimamente comencé a publicar mis escritos en foros de auto ayuda, tenia buena respuesta por parte de los lectores, tanto que de un momento a otro comencé a recibir pagos por mis publicaciones, ganaba dinero solo por ser yo, solo por explicar mi manera de ver el mundo. Así continúe un par de meses, donde pude ahorrar una significativa cantidad de dinero que en ningún momento toqué para nada. De la nada comencé a leer guías de viaje, donde hubo un destino en particular que llamó mi atención, sin pensarlo dos veces, compré un boleto, empaqué un par de cosas, no sin antes escribir cartas a mis seres queridos, dando explicaciones que mas tarde les haría comprender un par de cosas.
Me fui de viaje, a la playa, jamás me había gustado, era el origen de un mal recuerdo, uno que cargaba conmigo, pero que era hora de ponerle frente y superarlo, tenia 25 años, era momento de enfrentar a los monstruos del armario.
Así que allí me encontraba yo, sentada a la oriya del mar, viendo el atardecer, disfrutando de la brisa, del olor del mar, jamás me había sentido tan libre, a pesar de lo atormentada que me encontraba. Alguien se acercó y se sentó junto a mi, guardando un poco de distancia de mi. Se mantuvo en silencio un par de minutos hasta que volteó a verme.
—La vista es maravillosa, ¿No crees? —Comenta y hace una pregunta, sin apartar su mirada de mi y yo sin dejar de ver el horizonte.
—Es la vista que mas en guardado en mis recuerdos, lastima que no por lo maravillosa, si no por lo hiriente que fue la última vez que estuve aquí. —Le respondo, dejando caer un par de lagrimas.
—No podías entender lo que pasaba, solo eras una niña cuando eso pasó. —explicaba, agachando su cabeza.
—Tienes razón, papá. —afirme, hace años que no decía la palabra papá en voz alta, mucho menos que se la decía a mi padre. Volteé a verlo directo a los ojos, una mirada fulminante, pero mas que sentir rencor, sentía era lastima.—Solo tenia 5 años cuando en este mismo lugar me dijiste que te irías, sin más explicación. —
—No me sentía preparado para dejar mi vida antes de tenerte, por años lo intenté, pero fue muy doloroso, una vida familiar no era lo que yo soñaba, tu madre lo sabia, pero no le importó, ella solo quería tenerme a su lado a como dé lugar. —explica, con lagrimas cayendo de sus ojos.
—Me enteré hace algunos meses que ya tienes una familia, una niña, que hiciste de tu vida todo lo que quisiste, eso fue lo que dijiste en tu entrevista, de la cual tuve que hacer un reporte para el periódico en que trabajo. Escribí tan bien de ti que mi jefa me dio un bono de recompensa, lo que me hizo pensar, eso es todo lo que he recibido gracias a ti después de 20 años. —Le cuento. —En ese momento la vida que llevaba se desmoronó, no podía ver a mi pareja sin pensar en que no ha cumplido todos sus sueños y que podía dejarme en cualquier momento por ir a cumplirlos. Tuve que alejarme de mi madre, porque tenerla cerca era un recordatorio constante de que una mujer abandonada y sola, se vuelve fría y descorazonada y es algo en lo que no quiero convertirme. —
—En la vida hay que tomar decisiones. —Dice.
—Y esas decisiones rompen corazones. —Agregué. Tomo mi bolso y saco de ella la pagina del periódico donde se encontraba la columna que había escrito sobre mi padre. —Te traje este presente. Espero sea de tu agrado. —me levanto y sigo mi camino por la oriya de la playa, desapareciendo a los pocos minutos.
El amor se siente o no se siente, así de sencillo. Decir que estas confundido, es una manera de no aceptar lo que realmente sientes, no que no sepas lo que sientes, porque si lo sabes.
Sentir es una de las principales características del comportamiento humano, porque como nos hace sentir nuestro entorno, es lo que nos hace actuar a consecuencia de ello.
Sentir nos hace lo que somos, no todos sentimos igual, eso es lo que nos hace diferentes.
Sientes o no sientes, amas o no amas, las explicaciones son solo una excusas de consolación para ti mismo, no para los que dejas atrás.
La vida te enseña de muchas maneras quien si, quien no; que obligado no es lo mismo que hacerlo a voluntad propia y que el amor que mas afecta a una persona, es el de un padre o una madre, así se moldean los hijos, así se crean personas de bien o personas de mal.