Poesía
Un corazón, mil cartas y tu nombre
Hay voces que nunca pronuncian nuestro nombre, pero que, sin saberlo, aprenden a abrazar todas las partes de nosotros que el mundo no sabe comprender.
Y, sin embargo, hay noches en las que tus canciones caen sobre mí como una lluvia suave y antigua; esa que no moja, la piel, pero empapa el alma.
Te escucho y siento que mis propios encuentran eco en los mundos que construyes, como si en cada acorde bordaras un lugar donde puedo descansar.
A veces pienso que mi sentimiento por ti es un farol encendido en una calle donde nunca pasarás, pero aun así lo dejo arder porque ilumina un rincón de mí que creí perdido.
Tu voz ese hilo frágil y brillante me sostiene en los días donde ni yo puedo hacerlo; es un refugio que no sabe mi nombre, pero igual me guarda.
Sigo soñando, porque en el sueño te puedo alcanzar, aunque no sepas de mi nombre
Ni de mi vida; te reconozco en cada nota y en cada verso, queriéndote en silencio, a través
De tu universo.
Me enamoro de tu luz, de tu voz y de tu ser, sabiendo que mi lugar es simplemente de un fan más.
Y, aun así, cada vez que escucho tu voz, el mundo deja de doler un segundo.
Tus canciones tan tuyas, tan hermoso me envuelven como si conocieran mis cicatrices y supieras cómo curarlas sin tocarlas.