Poesía
El salvavidas de tus letras
No sabía que, en una noche, una ciudad y una voz podrían cambiar tanto dentro de mí, hasta que tus canciones me recordaron que todavía había motivos.
Al principio no supe explicarlo, pero ahora entiendo que fue si el mundo se hubiera detenido por un instante.
Cada vez que cierro los ojos y recuerdo esa noche, inevitablemente me sorprendo sonriendo como una tonta, como si el simple eco de tus canciones tuviera el poder de iluminar los días más grises.
Antes de ese momento sentía que estaba atrapada en un ciclo interminable, viviendo en la monotonía de una rutina que apenas me dejaba respirar.
Pero entonces llegaste tú, casi sin aviso y tus letras se convirtieron en mi refugio, en ese salvavidas que devolvió la ilusión y me recordó lo que se siente volver a vivir.
No ha sido solo tus letras; ha sido la forma en la que cada melodía parece hablarme directamente, acompañándome en días buenos y rescatándome en los malos.
Por eso, siempre voy estar agradecida contigo.
No solo por el espectáculo, sino por el regalo invisible que me hiciste; el de volver a sentir que, a pesar de todo siempre hay una razón para emocionarse.
Gracias por ser esa luz que no sabía que necesitaba.