Poesía
Carta: Querido J.K.
Prefiero pretender que soy una fan más y verte feliz con ella.
Quisiera negarme a aceptar el final de mi sueño, cerrar los ojos una vez más y fingir que todavía existe
una posibilidad de que algún día se convierta en realidad.
Pero por más que me duela, debo aceptar que quizás todo fue una ilusión nacida de mi corazón; el
sueño más hermoso y surrealista que alguna vez me permití tener.
Supongo que las reglas del destino no están hechas para romperse, y que hay historias nacen
únicamente para existir en nuestra imaginación. Tú seguirás siendo ese príncipe que encontró a su
princesa, la protagonista de una historia que tuvo la fortuna de convertirse en realidad. Y yo… tendré
que aprender a ocupar el lugar de una fan más, a guardar silencio todo aquello que alguna vez sentí por
ti, como si hubiera sido un pecado enamorarme de alguien que ni siquiera sabe de mi existencia, de
alguien con quien probablemente jamás crucen nuestros caminos.
Pero ¿sabes qué es lo más triste? Que, aunque nunca hayas conocido, llegaste a significar mucho más de
lo que alguna vez imaginé.
Fuiste esa pequeña luz que apareció en mi vida sin pedir permiso y que, sin saberlo, consiguió iluminar
rincones de mi corazón que llevaban mucho tiempo en oscuridad. Me devolviste la ilusión de sentir algo
bonito por alguien, esa emoción inexplicable que me hacía sonreír cada vez que veía una fotografía tuya
o una historia de Instagram, como si, por un instante, el mundo fuera un lugar mucho más bonito.
Sin embargo, no solamente fue eso. También me hiciste reencontrarme con una parte de mí haber
perdido: aquella chica soñadora, alegre, que encontraba la magia en las cosas más pequeñas y que
todavía se atrevía a creer en el amor, aunque la vida aún no le hubiera dado la oportunidad de
experimentarlo de verdad.
Contigo, aunque fuera desde la distancia y a través de una pantalla, recordé lo bonito que era
ilusionarse, de escribir sentimientos que ni siquiera sabía que llevaba dentro y permitirle al corazón
imaginar historias imposibles. Por un tiempo, me bastó con eso.
Me bastaba verte sonreír para sonreír contigo, escucharte cantar para sentir que algo dentro de mí
volvía a despertar y soñarte para olvidar, que, aunque fuera unos instantes, la distancia que siempre
existió entre tu mundo y el mío.
Y quizás por eso me cuesta tanto despedirme. Porque no solamente estoy dejando ir una ilusión de
algún día conocerte; sino también estoy intentando despedirme de todas las versiones de mi futuro en
las que, de alguna manera, nuestros caminos llegaban encontrarse.
Hoy me toca despertar de ese sueño. Dejar de imaginar encuentros que nunca prometiste, abrazos que
jamás me darás y conversaciones que probablemente nunca tendremos. Me toca comprender que
puedes haber sido alguien extraordinario en mi historia sin que yo haya sido una página en la tuya.
Y qué extraño es el corazón, ¿verdad? Puede llegar a sentir tanto por alguien que nunca ha tenido entre
sus brazos, puede construir un universo entero a partir de una sonrisa y encontrar un hogar en una voz
que escucha desde lejos. Quizás para el mundo no tenga sentido, pero para mí significó algo. Y no quiero vergonzarme de haber sentido, de haber soñado ni de haber escrito tantas palabras que llevaban tu
nombre escondido entre sus líneas.
Porque así comenzó todo: una chica que se permitió soñar, que convirtió sus sentimientos en carta y
que encontró en las palabras una manera de acercarse a ti, aunque la realidad insistiera en recordarle lo
lejos que estabas.
Y así, casi sin darme cuenta, llegó el momento en que aquella chica tuvo que levantar la mirada de sus
escritos y enfrentarse a su realidad.
Tal vez algún día vuelva a aquella ciudad donde, sin saberlo, comenzó todo. Tal vez camine nuevamente
por sus calles, me detenga en los mismos lugares y contemple el cielo buscando algún recuerdo que me
devuelva por un instante a la chica que fui entonces. Quizá mis pasos me lleven por los rincones que, de
alguna manera, me acercaron a ti, y mi corazón vuelva a preguntarse qué habría pasado si el destino
hubiera escrito una historia diferente para nosotros.
Pero esta vez intentaré sonreír sin aferrarme a los que hubiera pasado si. Porque, aunque llegué a
conocerte como habría querido, aquella ciudad siempre guardará una pequeña parte de la noche que
viví.
No sé cuánto tiempo me tomará dejar de imaginarte en los capítulos que todavía me quedan en mi
libreta por escribir. Tampoco sé si algún día podré escuchar tu voz sin recordar todo lo que una vez soñé.
Pero quiero creer que llegará el momento en que tu recuerdo deje de dolerme y se convierta
simplemente en una de las historias más bonitas que mi corazón se atrevió a escribir.
Y si alguna vez vuelvo a escribir sobre ti, quizás ya no lo haga desde la nostalgia o este sentimiento
llamado amor, sino de la ternura de recordar a alguien que, sin saberlo, me devolvió las ganas de soñar.
Por ahora, solo me queda darte las gracias, gracias por tu voz, por tu sonrisa y por haber sido, sin
siquiera saberlo, una pequeña parte de mi felicidad. Gracias por recordarme que todavía existía en mí
una chica capaz de ilusionarse, de sentir mariposas y de creer que el amor podía ser algo hermoso.
Perdóname si alguna vez soñé demasiado.
Mi único error fue permitirle a mi corazón imaginar que, entre tantas personas en el mundo, quizá algún
día la vida encontraría la manera de cruzar nuestros caminos.
Y aunque hoy tenga que aceptar que probablemente nunca seré parte de tu historia, me consuela saber
que tú, de una manera, si formaste parte de la mía.
Adiós, J.K.
No sé si algún día dejaré de soñarte por completo, pero ha llegado el momento de aprender a despertar.
Y si el destino no nos tenía reservado un encuentro, entonces me quedaré con lo único que puedo
tener: los recuerdos de una ilusión que me hizo feliz, las palabras que nacieron gracias a ti y la certeza
de que, durante un tiempo, mi corazón encontró un motivo para volver a creer.
Quizá tú nunca sepas que existió una chica que te escribió en silencio, que encontró refugio en tu voz y
que te convirtió en el protagonista de una historia que jamás llegaste a leer.
Pero yo siempre recordaré que, antes de despedirme de ti, fuiste el sueño más bonito que me atreví a
tener.
Con cariño, la chica que alguna vez soñó contigo.