Reseñas
Las visitas al Panteón
Cuando el día de muertos me revivió a mi
Sara Aleida es la única de su familia que tiene la costumbre de ir a visitar a sus difuntos.
Se le simplifica mucho si estamos o no radicando en la ciudad, pero si vivimos retirados planea un viaje solo para cumplir.
Nunca me ha gustado ir al panteón; digamos que no es mí educación mucho menos mí voluntad.
Así que ambas pesan y con tanto peso que no había cómo moverme ni conmoverme.
Sara Aleida se iba manejando y hacía su ritual de visita mientras yo me dedicaba a mejores cosas: como ver televisión.
Hasta hace 16 años, en mí proceso de transformación le dije:
"Si es tan importante para ti debería también importarme a mí."
Así que mínimo una vez al año la acompaño.
Escoba en mano ( no para volar) flores, cubeta, azadón, machete y hasta agua bendita.
Y lo hago con real entusiasmo.
Tengo muchos años que siempre le digo:
"Estoy orgulloso de ti, tienes muchos años haciéndolo y NUNCA el ánimo te ha variado. No te quejas si hay lluvia, calor frío etcétera.. y tú eres la misma devota"
Y hoy, no fue la excepción...

Te admiro Sara Aleida