Misterio y Terror
EN FIN...
El terror de estar vivo
Por Ximena
Hay quienes se estremecen ante una araña, quienes hiperventilan en la inmensidad del mar o quienes colapsan al sentirse encerrados en espacios pequeños. Para mí, esas fobias no son más que distracciones superficiales. La única condena real es la "tanatofobia" el terror patológico, helado e ineludible a la muerte y al cese absoluto de la existencia. Sin embargo, con el tiempo comprendí una verdad mucho más siniestra, nuestra propia cabeza es la única culpable de construir cada uno de nuestros miedos , pero lo que verdaderamente da más terror en este mundo son las personas mismas...
Estaba atrapado en un abismo donde todo era oscuridad. La nada me rodeaba sin dejarme ver ni mis propios dedos. De inmediato, una ansiedad brutal me aplastó el tórax y la desesperación amenazó con romperme el juicio. En medio del vacío, emergió la silueta inconfundible de la Parca, vistiendo su túnica negra y blandiendo una hoz helada. Pero al acercarme temblando, la criatura no tenía un rostro esquelético; bajo la capucha me observaban docenas de rostros humanos ordinarios, sonriéndome con una malicia fría y calculadora. No era una entidad mística la que me acechaba, era la crueldad humana encarnada.
De pronto, un latigazo de dolor me devolvió a la realidad.
Abrí los ojos bruscamente, jadeando en la cama de un hospital. Las luces fluorescentes me cegaron y el rítmico pitido de los monitores confirmó que estaba vivo. Un médico se acercó conmovido y me explicó que acababa de despertar de un coma profundo de varios meses tras un grave accidente. Un suspiro de alivio absoluto me recorrió el cuerpo al ver a mi propia familia rodeando la cama, observándome en silencio
Pero la calma duró un instante. Mi hermano se inclinó lentamente hacia mi oído mientras, con disimulo, doblaba y bloqueaba la manguera del respirador que me suministraba aire. Con una sonrisa gélida, me susurró al oído..
«Qué lástima que hayas despertado... nos tomó meses convencer al médico para que te declarara con muerte cerebral y así poder cobrar el seguro. Tranquilo, nadie se dará cuenta»
Intente gritar, pero mis cuerdas vocales no respondieron. Mientras los monitores comenzaban a pitar desesperadamente y la oscuridad me tragaba de nuevo, lo entendí todo, la Parca que vi en mi mente no venía a matarme; mi cabeza solo intentaba advertirme del verdadero horror que me esperaba al
despertar...