Narrativa y ficción
Desaparición.
Hay habitaciones que permanecen cerradas por una razón. Cuando alguien desaparece, el silencio que deja puede convertirse en algo mucho más difícil.
Por Eduardo Zavala
Mi hermana había desaparecido hacía tres meses. La policía vino, nos interrogó a todos y revisaron cada rincón de la casa. Poco a poco, todos comenzaron a olvidarla. Menos mi madre; cerró con llave su habitación y cada día la esperaba en la puerta de la casa, como si fuera a volver.
Una madrugada, su llanto me despertó. Me levanté y encontré la puerta del cuarto entreabierta. Mi madre nunca la dejaba así.
Entré sin hacer ruido.
Mi madre se encontraba acostada en la cama, de espaldas a mí. No me vio ni me sintió. Una mano sobresalía de las sábanas, rígida, con las uñas llenas de tierra.
Entonces comprendí por qué nunca había querido que nadie entrara.
Lo que abrazaba mientras lloraba … era el cadáver de mi hermana.