Reflexiones personales
Nos vemos otro 2 de noviembre
Algunas cosas no se superan solo aprendes a vivir con ellas
Por Di.an
Cancionero de letras discordantes, de palabras que no encajan, de un ritmo lento e impreciso. Así paso el tiempo intentando encontrar una señal que le dé algún sentido a mis nulas expectativas.
Si duermo, ya no sueño. Solo siento el silencio. Los espacios borrosos y oscuros me envuelven. Duermo de madrugada, despierto luego de un rato y continúo pensando.
Pienso en ser diferente. Cada vez me levanto con la idea y el compromiso de hacer algo más.
No me gusta la monotonía y estancarme me asusta. También me asusta seguir y cambiar lo que ya conozco y me sirve.Qué amarga ironía…
Si el pecho se me oprime, busco distraerme. Me refugio en los sinsentidos, en los chistes malos, en charlas cortas con mi mente, aunque ahora volver a mi mente es el último de mis recursos.
Hoy, más que en cualquier otro día del año, me siento vacío. En el día de difuntos recuerdo a la única persona que me hizo feliz, más que un padre para mí.
Si recordara algo, sería tomar su mano cuando ni siquiera tenía mi conciencia formada. Eran tiempos sencillos: yo caminaba, él se reía, comíamos algo, dábamos una vuelta y regresábamos a casa. En la tarde me sentaba a su lado y veíamos la tele.
El noticiero narraba puras desgracias, pero entre todo lo malo su compañía era lo único que me aliviaba. La casa inmensa siempre estaba vacía. Corría a buscarlo y lo encontraba sentado.
A veces cuando quería borrarlo todo y no sentir nada, me ponía a dibujar. Él se acercaba y me preguntaba curioso:
¿Qué haces?
Yo no sabía qué decirle. Lo que plasmaba era incómodo y, aun así, me alentaba inconscientemente y me decía:
Tienes talento. A mí también me gustaba dibujar.
Tan sencillo, tan simple, sin nada más y eso para mi ya lo era todo..