Reflexiones personales
La aguja
Mi hallazgo del siglo
Por Rocio Romero
Hace algunos años le pregunté a mi mamá que cuál era su libro favorito y, tras pensarlo un poco, me respondió que Entre dos almas, de una tal M. Delly. Jamás había oído hablar de dicho libro, por lo que le pregunté si lo tenía ella o si estaba en algún lugar de la casa —hay varios lugares en casa en los que se acumulan estos bellos objetos— porque yo lo quería leer, y así compartir opiniones y llevar conmigo un pedacito de sus gustos. Lamentablemente, me dijo que ella no lo tenía y que se lo había quedado mi Tita, mi abuela paterna, y que «fuera yo a saber dónde había quedado».
Ni tarda ni perezosa, me dispuse a tratar de conseguirlo y de paso, darle la sorpresa a mi JeChu. Me fui directo a buscar con el "tío" Amazon y resultó que sí estaba dentro de su catálogo, o al menos sí apareció en la búsqueda, pero decía «No disponible por el momento» (tache para el tío Amazon). En ese momento no recuerdo si lo intenté también con Mercado Libre, según yo sí, pero no creo haberlo encontrado en aquellos días o la situación habría sido muy distinta y no estaría escribiendo esto.
Siendo así las cosas, consulté al "tío" de mayor jerarquía, a saber don Google, a ver qué resultados arrojaba. En esta ocasión, todos los sitios que salían provenían de nuestra bella Madre Patria, España. Muchas librerías o bibliotecas que hablaban de él, sabían de su existencia, así como de su autora, pero, por lo que recuerdo, no descubrí alguno que tuviera la opción para compra o cuyo sistema de entrega al otro lado del "charco" fuera muy factible o práctico...o no lo supe identificar. Conseguirlo estaba siendo más difícil que encontrar una aguja en el pajar más grande del mundo, parecía tan escurridizo como la ubicación de la tumba de Cleopatra o Alejandro Magno. En fin.
Tras estas búsquedas infructuosas —que se dieron durante plazos intermitentes a lo largo de varios años, con los mismos resultados negativos— ya había yo "tirado la toalla", pensé, al mejor puro estilo de Kiko, el icónico personaje de El Chavo del 8, «me doy». Por causas que ni yo misma sabría explicar, no podría decir exactamente qué fue lo que me hizo volver a buscar el libro, después de ya años de haberme dado por vencida, se me ocurrió buscarlo (¿una vez más?) en Mercado Libre y cuál fue mi sacrosanta sorpresa que ¡ahí estaba, frente a mis ojos, el ejemplar deseado de Entre dos almas! Casi no lo pude creer. Procedí a verificar que el proveedor (Editorial Olimpo) fuera seguro y estaba bien calificado; en una sección de la publicación decía que antes de comprar el producto enviara un mensaje preguntando por la disponibilidad, por lo cual hice eso mismo y me respondieron al instante que sí estaba disponible. Así que, antes de arrepentirme, le di clic al botón de "COMPRAR AHORA" y listo, sólo tocaba esperar a que llegara el libro. Aprovechó para agradecer, literalmente, a los dioses del "Olimpo" que moran en una Editorial del mismo nombre, por tenerlo disponible.
El libro llegó y nunca olvidaré la cara (y una que otra lagrimilla) de mi JeChu al saber que finalmente había conseguido comprar su libro favorito. Cabe destacar que el libro parece una auténtica reliquia, tan antiguo que sus páginas están muy amarillentas, el lomo está muy desgastado (entiendo perfectamente que llegara forrado, aunque también admito que, con todo respeto, dicho forro dejaba mucho que desear, por lo que ya lo forré con un plástico más resistente), pero estoy muy tentada a leerlo con guantes protectores porque me da "miedo" que se deshaga. De verdad, siento que tengo un objeto arqueológico… bueno, quizá ya exageré un poco, pero lo que quiero decir es que nunca había tenido en mis manos un libro con dichas características y eso lo hace aun más valioso, y eso sin hablar del lenguaje que usa la autora, porque ya lo comencé a leer y es un español que ya actualmente no se usa o es muy poco usual (muchos pronombres enclíticos —disculpen el término dominguero, pero en mi defensa hoy es domingo—: díjole, preguntóle, descubrióse, etc.). Ha sido toda una experiencia leerlo.
Leerlo significa conocer un poco más a mi mamá, sus gustos, su forma de pensar y procesar el mundo, significa revivir con ella la experiencia de conocer la historia que relata y ver su emoción cuando le platico en qué parte de la historia voy…parece que lo está leyendo nuevamente conmigo. Eso vale cada centavo que me costó el libro. Valió la pena encontrar esta "aguja en un pajar" tan grande, pensé que antes se descubriría la tumba de Cleopatra…menos mal que ya conseguí encontrar mi tesoro.
