Ensayo
La Geometría del Horror
Margolles, Abramović y el Dispositivo del Pánico
El miedo contemporáneo suele consumirse como un derrumbe informe una tragedia vulgar que nos paraliza en la penumbra del sentido común Sin embargo el arte verdaderamente radical entiende que el pánico no es un abismo en el que debemos caer sino un material quirúrgico esperando una mesa de disección Teresa Margolles y Marina Abramović no sufren el terror de la muerte o la vulnerabilidad corporal sino que lo administran con la precisión fría de un laboratorio estético
I Teresa Margolles y la Materialidad Aséptica del Duelo
Pensemos en la operación metodológica de Teresa Margolles cuya materia prima proviene directamente de la morgue y de los espacios devastados por la violencia en el norte de México Margolles no busca el efectismo sanguinolento ni la sensiblería barata que alimenta el periodismo amarillo Su estrategia es de una sofisticación desoladora recolectar el agua con la que se lavaron los cuerpos en el servicio forense para impregnar con ella los muros de una galería prístina o tejer sutilmente bordados con la ropa de los ausentes
Para la intelectual que rechaza el patetismo este gesto es una victoria definitiva sobre el caos de la tragedia nacional El horror político más atroz deja de ser un grito caótico cuando se le somete a un riguroso protocolo museográfico Al desinfectar la muerte y presentarla en el cubo blanco como un rastro abstracto Margolles obliga a la élite del arte a caminar literalmente sobre el residuo de su propia paranoia El miedo social deja de ser un fango político para convertirse en una instalación minimalista donde la tragedia se archiva con la frialdad de un inventario forense
II Marina Abramović y el Cronómetro del Peligro Calculado
Por otro lado la aproximación de Marina Abramović en piezas fundacionales como Rhythm 0 opera bajo la premisa de que el terror a la agresión ajena y a la anulación de la persona se neutraliza mediante la imposición de un reglamento férreo Colocar setenta y dos objetos sobre una mesa desde plumas hasta una pistola cargada y someterse a la mirada y a la acción del público durante horas no es un ejercicio de masoquismo sentimental sino la instauración de una disciplina escénica implacable
La artista se convierte en un objeto inerte bajo contrato temporal cediendo el pulso físico solo para conservar el dominio absoluto del concepto El espectador ingenuo advierte en este experimento la crueldad latente de la multitud pero la lectura lúcida revela otra verdad el miedo a la vulnerabilidad radical se desactiva en cuanto se le pone un horario y se le encierra en el perímetro de una galería El peligro real se arrodilla ante la dirección artística
III La Disciplina Contra el Pánico
Ni Margolles ni Abramović ceden ante la tentación perezosa de la catarsis visceral Ambas comprenden que la realidad en su estado bruto es demasiado caótica y ordinaria para dejarla a merced del instinto Al someter el dolor y el peligro a un marco conceptual riguroso transforman el pánico en una coreografía exacta
Si el mundo nos obliga a transitar por la amenaza constante asegurémonos de que el protocolo sea impecable y de que el miedo sea debidamente curado Antes de temblar ante el abismo hay que exigir que la sala de exposiciones esté perfectamente iluminada.