Poesía
Restos de Amor
¿Qué pasa cuando te cansas de recibir las migajas del tiempo y el amor de los demás? Un poema para todos los que alguna vez se han sentido invisibles
Por casmbert
Soy dueña de las sobras,
primero se les sirve a los demás:
un poco de esto, un poco de aquello,
un poco de lo otro,
siempre primero ellos.
Y en el final siempre estoy yo,
siempre me toca esperar,
si queda algo,
algo de tiempo,
un poco de paciencia,
migajas de amor.
Ah, pero sin duda,
siempre debo de recibirlo con una gran sonrisa
y un «gracias»,
porque si no, soy una malagradecida.
Recibir todos esos restos me hace sentir incompleta por dentro,
y en el fondo siento que tengo derecho a una mesa propia,
completa y digna,
un poco más a mi medida.
Me gustaría que me dejen de reducir a lo residual,
que me vean como una persona más:
una hija, una hermana, una amiga.
Que me vean como una persona real,
con necesidades de verdad,
necesidades emocionales propias,
y no como un recurso secundario;
aquel que siempre está esperando ser notado.
Es que si sigo aceptando sobras
(y aceptar ser la sombra de todos),
mi alma terminará de consumirse
intentando nutrirse con aire.
Así que debo de empezar a habitarme
y a dejar de ceder el espacio,
sin importar el visto bueno
de todos los demás.