Poesía
Mis labios callan para cuando vuelvas
...
Por casmbert
Tengo tanto que contarte, tanto que decir,
y siempre callo.
Tengo que contarte de todos los premios que he ganado,
de todas las risas que mis poesías han sacado;
pero siempre callo porque no tengo con quién contarlo.
Eras tú quien solía decir todo
y ahora no estás.
Y yo prefiero guardarlo,
esperando el momento indicado para que vuelvas a mí,
regreses y poder contarte
cada segundo de mi vida desde que te marchaste.
Cuento los días, las horas,
incluso los minutos y segundos,
esperando un mensaje tuyo, un «qué tal»,
un «cómo te va», un «¿qué has hecho con tu vida?».
Aún me necesitas, porque yo sí.
Guardo la esperanza de que algún día dirás eso,
que esas palabras saldrán de ti
y me dirás todo lo que has callado
desde ese momento en el que nos separamos.
No sé cómo olvidarte,
no sé cómo dejar de pensarte,
de dejar de amarte más que nada.
Lo demás no parece tan importante,
puedo vivir con ello,
pero no con la falta de ti,
la falta de tu amor.
Me estoy quedando completamente vacía
sin saber a quién decirle todo esto.
Por eso callo.
Callo mis logros, callo mis miedos,
callo todo, mis pensamientos y sentimientos,
para que, cuando llegues,
puedas ver a alguien distinta,
alguien que corre a ti,
se abalanza sobre tu cuerpo, te abraza
y te enreda todo completito, enterito,
para decirte todo lo que ha sucedido
desde que te fuiste.
Para decirte con tanta emoción,
desde el fondo de mi corazón,
para que me prestes atención
y escuches todo lo que tengo que decir,
todo aquello que he guardado y acumulado.
Ambos sabemos
que todos esos sentimientos que no se han apagado
(que siguen prolongándose, tal vez creciendo)
me han dejado muda.
Porque siempre que me preguntan por ti
tengo que contener las lágrimas y cada palabra.
No puede ser pronunciada en mis labios
porque te espero para que tú seas el primero
en enterarte de todo aquello que pienso,
de todo aquello que siento,
de lo que en mi corazón habita
y que jamás dejará de habitar.
Porque tú me enseñaste a hacer y a amar,
y no quiero amor que no salga de ti.
No quiero palabras empalagocidades
que no sean las que salen de tu boca,
ni miradas románticas
que no sean las que avientan tus ojos en la distancia
cuando nos miramos con complicidad,
aunque los demás lo logran notar.
Porque sí, siento todo por ti
y tú no sientes nada por mí, entonces
prefiero quedarme callada,
retener cada palabra, cada sentimiento,
cada maldito pensamiento.
Quiero que seas tú quien escuche todo primero de mí:
cada poema, cada mentira, cada mirada.
Quiero que seas tú quien presencie primero,
que escuche primero,
que sienta primero
y que me quiera primero... y por último.
No necesito más,
no necesito amigos, ni familia, ni conocidos,
si te tengo a ti,
si contigo puedo ser y sentir,
si contigo puedo hacer todo aquello
que he callado por tanto tiempo.
Esa necesidad que he guardado por tanto tiempo,
porque solo tú me entiendes...
Bueno, mejor dicho,
sólo tú me comprendes.