Narrativa y ficción
Cuando mis cenizas regresen al mar volveré a ser sirena. Lectura de Paulina Acevedo Arenas. Casa Naranjo. Rancagua. 25 de octubre.
Debemos aprender a nombrar lo innombrable… “Eso” es VIH/ SIDA
“Cuando mis cenizas regresen al mar volveré a ser sirena”, al igual que el libro anterior de gerundio “Dejaste que me quemara y ahora somos cenizas en el suelo” debiera ser una lectura necesaria en liceos y colegios. Lo dije con el primer libro y lo repito nuevamente.
Este libro debiese ser parte de las bibliotecas del mundo. Creo muy necesario colectivizar esta lectura, sentarnos a reflexionar, a mirarnos, a permitirnos HUMANIZARNOS nuevamente.
Resistir a un sistema que nos quiere individualistas en lo material, en lo emocional, en lo intelectual. Y volver a lo colectivo; a estar junto a esa otra, ese otro que también carga con su propia historia.
Las palabras contenidas en este libro, las formas, las conexiones que hace con personajes de la historia, las referencias de canciones del pop, y las canciones “cebollas” que cuando aparecen yo no las leía, las cantaba… Rescato profundamente las referencias poblacionales, de clase: de la escuela con número de metralleta, como dice una amiga.
Un libro que nos obliga a pensar en la identidad, en las identidades elegidas. Está cargado de palabras honestas de esas memorias porfiadas que siguen con nosotras/os a pesar de nosotras y nosotros.
“Y en ese último abrazo de despedida, me quito todo el odio y el poco amor que te tenía. Te los entrego. Nos perdonamos por no ser madre e hijo”.
Un libro cercano, con un lenguaje profundo, con un humor chispiante y rebelde “es así porque nació en febrero y es de signo acuario” “que la abuelita le dio maicena con lecha. Por eso es así, delicado como galleta”. El uso del humor como fuente de sobrevivencia y resistencia.
Es un libro escrito también en poesía, que te identifica con su lectura “las marin son revolucionarias. Son terroristas. Son monstruas. Perras carniceras. Ánarquicas. Insumisas. Resilientes. Combativas, Subersivas”… yo Paulina, al leer esta frase pensé, YO SOY UNA MARÍN.
Al leer estas páginas me emociona la claridad de Gerundio, el conocerse y reconocerse “Y mi pluma y mi garganta militan en el mismo frente. Mi lucha. Es un acto sinfónico de albedrío. Desde mi adentro. Desde mi voz. Prohibida. Afeminada. Reprimida.”
Este libro me invitó, y espero que a ustedes les pase lo mismo, a transitar, recorrer de un lugar a otro, de una emoción a otra, de una experiencia que podría ser también propia. Pasé de la ruralidad a la ciudad, de la tristeza a la risa, de la crueldad a la amistad, de la crudeza de la educación en Chile heteronormada / patriarcal a la complicidad de la jauría de lo colectivo.
Gerundio nos interpela, nos hace cuestionarnos nuevamente con lo establecido, con la norma impuesta.
“Dice la gente y me pregunto si es humano que un niño cohabite entre abusos, violencias, marginalidad y discriminación para convertirse en la mejor versión de sí mismo”
Es una historia también desgarradora, todo el rato pensé mientras leía, que ganas de abrazarlo en el pasado, que ganas de abrazarte también en el presente, como escribes en tu libro, a ese ‘afeminado cuerpo colibrí”.
Un libro que nos habla también de la ignorancia, de un estado ausente, de una política pública que no representa, que está como pa’ la foto… que no educa.
“Y, un domingo después de ese domingo, me dijeron que me harían un baño aparte. Que el Domingo siguiente me comprarían loza nueva y la marcarían con mi nombre.” “siempre me decías que yo no tenía “eso” porque me veía sano”.
“Viajé para contagiarme “eso”. “Eso” no se contagia. Se transmite”. La importancia de educarnos y de una política pública que trabaje para esto. No es una campaña una vez al año, es educar en esta materia.
¿Cuántas historias de “positivo” hay, de las cuales no se hablan?, historias que no se dicen, historias silenciadas. Debemos aprender a nombrar lo innombrable… “Eso” es VIH/ SIDA
Este libro nos habla de lo vivido, no es ficción escrita sin poner un pie en la calle: sin que la vida te atraviese el cuerpo de alegrías, de violencias, de resistencias, de luchas.
Las palabras contenidas acá te hacen cómplice de ellas, es una lectura que nos hace parte de la historia, de estas memorias. Memoria, historia que parte como propias de gerundio, pero que se van transformando a medida que avanza la lectura en historias y memorias que ya no solo le pertenecen, que ahora le pertenecen también al colectivo que ha vivido las mismas historias y comparten las mismas memorias.
“Las Cicatrices comunes”… de las que habla el autor.
Un libro que estremece. Lectura necesaria. Es un libro que cruza violencias, donde la violencia institucional está muy presente:
“VPH. Verrugas, Una. Diez. después cien. ITS. Cloro. Me humillaron en el hospital. Me trataron como el hoyo. Me trataron como la callampa. Me trataron como las weas. Me trataron de lo peor… Por promiscuo se te pegó”.
Un libro que empieza y termina desde la dignidad y la humanidad. Que no calla, que no censura, que no omite.
Este es un libro que contiene y desarrolla memorias. Un libro que tiene un lindo cierre. Nombra a las locas, a todas o a casi todas…
… “Las locas apaleadas por la homofobia, por la dictadura, por las clases sociales, por el neoliberalismo y el régimen patriarcal. Las locas invisibilizadas por la globalización y por el Sida”…
En varias de esas locas me sentí representada y nombrada. Las locas seguimos activas, combativas y presentes.
Gracias Gerundio.
Paulina Acevedo Arenas es fotógrafa y educadora popular, una militante de las memorias rebeldes. Su cámara ha acompañado marchas, duelos y resistencias, devolviendo dignidad a quienes el país oficial quiso borrar. Desde Casa Memoria José Domingo Cañas, su trabajo cruza territorio, derechos humanos y afectos. Su presencia junto al libro de Gerundio es el encuentro natural entre una escritura que arde y una mirada que cuida.