Narrativa y ficción
PRESUMIENDO MONCLOVA
MONCLOVA EN 1833: LA CIUDAD VISTA POR LOS OJOS DE UN VIAJERO ESTADOUNIDENSE
Por Arnoldo Bermea
Por: Arnoldo Bermea
¿Cómo era Monclova hace casi dos siglos? ¿Qué comían sus habitantes, cómo eran sus calles, qué actividades realizaban y quiénes integraban aquella sociedad? Algunas respuestas las encontramos en el diario de un viajero estadounidense llamado Benjamin Lundy, quien permaneció en nuestra ciudad durante los últimos meses de 1833 y los primeros de 1834.Benjamin Lundy (1789-1839) fue un destacado periodista, escritor y abolicionista, defensor de la libertad de los afroamericanos sometidos a la esclavitud en Estados Unidos. Su propósito era promover el establecimiento de una colonia de personas afroamericanas libres en territorio de Texas, entonces perteneciente a México. En busca de apoyo para su proyecto, recorrió distintas poblaciones y llegó a Monclova el 20 de octubre de 1833.Su estancia quedó registrada en un diario que posteriormente fue publicado en Filadelfia, en 1847, bajo el título The Life, Travels, and Opinions of Benjamin Lundy. Sus anotaciones constituyen un testimonio excepcional para conocer aspectos de la vida monclovense de aquella época.Uno de los episodios más interesantes ocurrió el 11 de noviembre de 1833, cuando Lundy encontró en las calles de Monclova a una mujer afrodescendiente originaria de Mississippi que se dedicaba a elaborar y vender mantequilla. El viajero compró una muestra y registró el encuentro en sus apuntes. Detrás de aquella sencilla actividad comercial encontramos una historia extraordinaria: la de una mujer que había llegado desde Estados Unidos y había conseguido establecerse y ganarse la vida en nuestra ciudad.También llamó su atención la convivencia social. En una ocasión asistió a un baile organizado en la residencia de una familia acomodada de Monclova. Allí observó a personas de diferentes orígenes y características físicas compartiendo el mismo espacio. Le sorprendió particularmente ver bailar a un joven de apariencia indígena con una muchacha blanca, elegantemente vestida de seda. Para Lundy, aquella escena representaba una convivencia racial que contrastaba con los prejuicios que prevalecían en su país.Sus observaciones también nos permiten asomarnos al comercio y a la producción regional. El 16 de noviembre anotó que, después de una mañana en la que esperaba encontrar los estragos de una helada, descubrió flores propias de la primavera y el verano. Más tarde entró en una tienda de abarrotes donde encontró pasas producidas en los alrededores de Monclova. Las probó y dejó escrito que su calidad era comparable a la de las pasas importadas que se vendían en las ciudades de la costa atlántica estadounidense.En esas mismas fechas observó los preparativos que se realizaban en las plazas públicas para celebrar corridas de toros, una de las diversiones que convocaban a los habitantes de la población.No debemos olvidar que Lundy llegó a una región que atravesaba momentos difíciles. En 1833, Coahuila enfrentaba los efectos devastadores de la epidemia de cólera, además de las disputas políticas entre Monclova y Saltillo por la sede de los poderes del estado. Sin embargo, el viajero no limitó sus anotaciones a los asuntos políticos: también registró las condiciones del territorio, sus ranchos, la producción agrícola, los caminos y las posibilidades económicas de la región.Durante su estancia conoció a comerciantes y habitantes de la localidad, entre ellos el irlandés Joshua Davis, quien lo recibió amablemente. Asimismo, estableció relaciones que le permitieron trabajar temporalmente en la reparación de sillas de montar y otros artículos de talabartería, oficio que conocía y que le ayudaba a sostenerse durante sus largos recorridos.Lundy permaneció en Monclova hasta el 23 de enero de 1834, cuando emprendió nuevamente su viaje hacia Texas.A casi doscientos años de aquellos acontecimientos, resulta fascinante descubrir que un viajero extranjero dejó constancia de escenas que hoy nos permiten imaginar cómo transcurría la vida en nuestra ciudad.Monclova no solamente fue protagonista de importantes acontecimientos políticos durante el siglo XIX; también fue una comunidad de hombres y mujeres cuya vida cotidiana quedó, sin proponérselo, registrada en las páginas de un viajero que pasó por estas tierras.Porque también se presume Monclova rescatando las pequeñas historias que nos permiten conocer la grandeza de nuestro pasado.
Fuente original de 1847: The Life, Travels, and Opinions of Benjamin Lundy. Particularmente el capítulo XI, páginas 62 a 90.Edición en español: Tiempos de tormenta, de Javier Villarreal Lozano, Universidad Autónoma de Coahuila y Plaza y Valdés, 2011.Retrato publicado en 1847. Es un grabado atribuido a A. Dickenson, reproducido por W. Warner. Acompañó la edición de su biografía.Y por último, imagen ilustrativa de IA, que recrea al Monclova antiguo.

