Romance
La Medida Exacta
Capítulo 1
Por América Rosas
Milán se desvanecía bajo una llovizna densa que teñía los adoquines de un negro brillante, pero tras las puertas blindadas del atelier Segreto Rosso, el tiempo parecía suspendido en un perfume de ámbar y vino tinto.
Para el mundo exterior, Geneviève era un fantasma de la alta costura. Veinticinco años atrás, en la cumbre absoluta de la pasarela internacional y envuelta en un escandaloso y turbulento romance intermitente con el enigmático diseñador Dante, había desaparecido de la vida pública sin dejar rastro. Desde entonces, cada fugaz fotografía tomada por un paparazzi, video, investigación o documental sobre su paradero mostraba lo mismo: un misterio inaccesible, siempre ocultando su rostro tras un antifaz veneciano, exactamente igual que el propio Dante en sus raras apariciones ante la prensa.
Para Helena, que a punto de cumplir veintiún años acababa de cruzar el umbral del taller con el portafolios y las polaroids de sus pruebas de casting bajo el brazo, esa leyenda era su obsesión. La única razón por la cual había rechazado cada contrato de las agencias comerciales de París y Milán. Su sueño era seguir sus pasos. Ser una musa de Dante.
Él la esperaba de pie junto a la tarima central. Con una presencia imponente y una elegancia masculina muy seductora, aparentaba unos cuarenta años, aunque su ambigua biografía acusara por lo menos tres décadas más. No hubo falsas cortesías ni bienvenidas amables.
—Así que tú eres Helena —su voz, un barítono grave y cortante, resonó en el silencio del estudio con una autoridad tiránica—. La modelo en boga que se ha dado el lujo de rechazar grandes firmas solo por la oportunidad de pertenecerme.
Sin esperar su respuesta, Dante avanzó con una lentitud deliberada, invadiendo su espacio personal con una arrogancia calculada. Le arrebató el portafolios de las manos y lo dejó caer al suelo, antes de asir su cintura con una firmeza sádica, apretando los dedos lo suficiente como para marcar su piel. Helena sintió un escalofrío que le recorrió la columna: lejos de aterrorizarse, experimentó una oleada de deseo. Sus modos tiránicos, la forma en que la trataba como a un objeto moldeable y sin voluntad propia, despertaban en ella una sumisión instintiva que apenas lograba disimular.
—¿Crees que posees el talento necesario para formar parte de esta casa, niña? —susurró Dante junto a su oído, con los labios rozando peligrosamente su piel, mientras su mano apretaba con mayor fuerza su cadera—. La costura de mis diseños no perdonan el más mínimo fallo. Te desnudaré milímetro a milímetro para comprobar estás a la altura de mis exigencias.
Antes de que Helena pudiera responder al desafío, un leve crujir de maderas finas resonó en el extremo oscuro del estudio.
De las sombras del fondo emergió una silueta femenina envuelta en un vestido de alta costura color carmesí. Helena contuvo el aliento y sintió que el suelo se desvanecía bajo sus pies. Era ella. Geneviève.
El rostro que la contemplaba era el mismo exacto que había inmortalizado las portadas de las revistas de moda a principios de los dosmiles: una belleza arrebatadora, perfecta y etérea, congelada de forma imposible en el cenit de sus veinticinco años, a pesar de que habían transcurrido muchos años desde su retiro. No había ni un solo rastro del paso del tiempo en su piel de porcelana, ni en sus medidas perfectas. Solo su mirada había adquirido una ligera dureza, un destello casi depredador.
Geneviève se acercó con una gracia inhumana, deteniéndose a pocos centímetros de ellas. Una sonrisa sutil, afilada y cargada de una promesa hambrienta se dibujó en sus labios rojos, mientras sus ojos se clavaban en el cuello de Helena con una avidez deliberada.
—Déjala respirar un poco, Dante —murmuró Geneviève con una voz melodiosa que helaba la sangre al tiempo que encendía los sentidos—. Hacía mucho tiempo que no veíamos a alguien con la ambición suficiente como para caminar directo hacia la trampa... y sonreír mientras cae en ella.
Así, un triángulo de deseo quedó sellado en el centro del taller, gracias a la ambición desmedida de una joven dispuesta a perderlo todo por la promesa de ser inmortalizada por la eternidad.